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Dar por perdido un décimo que sí estaba premiado
Es el desenlace de casi todos los errores al comprobar y el único que no tiene arreglo. Un décimo descartado por una revisión incompleta y tirado a la basura ya no se puede volver a mirar.
Redacción · Comprobar Lotería del Jueves
Revisar dos veces cuesta un minuto y descarta la mayoria de los descuidos.
Conviene empezar por las cifras, porque explican por qué esto ocurre con más frecuencia de la que parece.
Las cifras que explican el problema
Premios que reparte cada serie
Importe del reintegro
Emisión ordinaria del sorteo
La primera cifra es la clave de todo. Con esa cantidad de premios por serie, las categorías que la gente no comprueba son muchísimas más que las que sí revisa.
La segunda describe el importe que más veces se descarta sin querer. No es una cantidad grande, pero corresponde a la categoría que más décimos alcanza de todo el cuadro.
Cómo se llega a este punto
Por acumulación de descuidos pequeños, ninguno grave por separado. Una comprobación rápida, contra una sola categoría, hecha una única vez y seguida de tirar el papel a la basura.
Ningún error al comprobar es grave mientras el décimo siga existiendo. El único irreversible es deshacerse de él.
La secuencia habitual
| Paso | Qué ocurre | ¿Tiene arreglo? |
|---|---|---|
| Se mira solo el primer premio | Quedan categorías sin revisar | Sí |
| Se lee un dígito mal | Se descarta sin motivo | Sí |
| Se consulta otra convocatoria | El resultado no aplica | Sí |
| Se da por perdido | Se deja de comprobar | Sí |
| Se tira el papel | Fin del recorrido | No |
Las cuatro primeras filas son recuperables mientras exista el décimo. Cualquiera de ellas se corrige sin más que volver a mirar el papel con calma.
La última fila convierte una cadena de errores corregibles en uno definitivo. Y es, además, el único paso que depende enteramente de una decisión propia.
Lo que hay que revisar antes de descartar nada
Que la lista sea de esa edición.
Un solo dígito, el último.
Las últimas cifras del número.
Las tres primeras.
La segunda línea es la que más veces cambia el resultado de una comprobación. Se resuelve en un segundo y es la categoría de mayor alcance del cuadro.
La cuarta es la que casi nadie mira nunca. Alcanza a noventa y nueve números además del premiado y se comprueba comparando solo tres dígitos.
La regla que lo evita todo
- No tirar ningún décimo el mismo día.
- Guardarlos juntos hasta cerrar el plazo.
- Repasarlos una segunda vez con calma.
- Y solo entonces retirarlos.
El primer punto es toda la prevención que hace falta. Un papel guardado unos días permite rehacer cualquier comprobación tantas veces como sea necesario.
El segundo aprovecha el plazo que existe. No hay ninguna prisa por deshacerse de nada y sí bastantes motivos para no hacerlo.
El tercero es el que rescata los descartes injustificados. Una segunda lectura, hecha sin prisa y con el cuadro completo, corrige los cuatro errores anteriores de la tabla.
El cuarto marca el momento correcto. Retirar los papeles al final del proceso y no al principio es la única diferencia entre una comprobación segura y una irreversible.
La categoría que más se olvida
Y que se comprueba en un segundo. Repasar el error de tirar el décimo antes de comprobar la centena explica su alcance real.
Tres dígitos y noventa y nueve números.
El repaso completo de descuidos
Conviene tenerlo ordenado. Repasar los errores más frecuentes al comprobar un décimo recorre los cinco fallos habituales.
Este es el desenlace de todos ellos.
La categoría de más alcance
Y la más ignorada. Repasar el error de mirar solo el primer premio muestra lo que se deja fuera al cerrar la lista pronto.
El reintegro alcanza a una décima parte de la emisión.
Las categorías de las últimas cifras
Cubren franjas amplias de la numeración. Repasar cómo funcionan las terminaciones de dos y de más cifras aclara su lógica.
Son las que explican el volumen del cuadro.
Por qué la gente tira los décimos tan pronto
Por una cuestión de orden doméstico. Un papel comprobado y sin premio se percibe como basura, y acumular papeles molesta.
La alternativa cuesta lo mismo: un sobre en un cajón donde van todos los décimos de la temporada hasta que se cierra el plazo. Ocupa nada y elimina el único error sin remedio.
El caso que más se repite
Alguien que comprueba deprisa el mismo día, no encuentra el primer premio y tira el papel. Semanas después se entera de que existían otras categorías.
Para entonces ya no hay forma de saber si aquel décimo estaba premiado o no, y esa incertidumbre es probablemente peor que la propia pérdida.
Lo que cuesta prevenirlo
Un sobre y unos días. Es la relación entre esfuerzo y riesgo evitado más favorable de todo el proceso de comprobación.
Y funciona incluso si todos los demás errores se cometen: mientras el papel exista, cualquier comprobación se puede rehacer bien.
Qué hacer con el décimo mientras tanto
Guardarlo como se guardaba antes del sorteo. Un sitio fijo, seco y conocido, sin necesidad de ninguna precaución especial más allá de no perderlo de vista.
La diferencia respecto de antes es que ahora conviene tenerlo separado del resto: los ya revisados por un lado y los pendientes por otro, para no volver a comprobar lo mismo dos veces ni saltarse ninguno.
Cuándo se pueden retirar
Con el plazo cumplido y una segunda comprobación hecha. A partir de ahí no hay ninguna razón para conservarlos y el sobre se puede vaciar sin más.
Lo que no tiene sentido es adelantarse a ese momento. Retirar un décimo unos días antes no aporta absolutamente nada y mantiene abierto el único riesgo que esta página describe.
El error de fiarse de la memoria
Creer que se comprobó bien un décimo de hace tres semanas es exactamente el tipo de certeza que no conviene tener. La memoria de una revisión rápida no es fiable.
Por eso la segunda pasada tiene sentido incluso cuando uno está convencido de haber mirado bien. Cuesta un minuto y sustituye una impresión por una comprobación real.
Lo que conviene retener
Que todos los errores al comprobar son corregibles salvo tirar el papel; que con 41.050 premios por serie hay muchas más categorías de las que se revisan; que el reintegro y la centena se comprueban en segundos y se olvidan casi siempre; que conviene guardar los décimos hasta cerrar el plazo; y que un sobre en un cajón elimina el único fallo sin remedio.
Con esa costumbre, ningún descuido al comprobar llega a tener consecuencias.
Administraciones con recorrido en el sorteo semanal, como Lotería Castillo, recomiendan siempre no tirar nada el mismo día. Si quieres localizar un punto de venta cerca antes del sorteo, puedes buscar por población y comparar.
Sorteos de jueves y sábado, con envío y custodia del décimo.
Juega con responsabilidad. Prohibida la participación a menores de 18 años. La venta la realizan administraciones autorizadas por Loterías y Apuestas del Estado.
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